Mas allá del Bien y del Mal

No juzgamos a nadie... sólo sus palabras.

Saturday, November 13, 2004

J. Kamsella Escribio:

Lluvia y Agua

Agua. Mirad cómo cae silenciosa del cielo. Mirad como moja las calles de la ciudad. Admirad su belleza y humedad. No dejeís que el frío los engañe. Si, está lloviendo. Sí, estamos en noviembre y está lloviendo. Se escucha como caen gotas de arriba. Gotera omnisciente... Cae agua ruidosa, la lluvia habla y los truenos juegan a saltar, como si gritar su nombre fuera pecado, asustando a cualquier infante. Son fantasmas del silencio! Recuerdos de aquel invierno!. Oh sí. Ése invierno. Aquella helada tarde de Junio, llovía a cántaros y estaba apunto de nevar. ¿La recordaís? Mi ánima no existía, pero pronto habría de salir. ¿Qué hace la lluvia ahora? Es necesaria para el alma nostálgica. Está ella... Perdida en algún recuerdo , merodeando en el alma de algunos, mojando suavemente la chaqueta, riendo o llorando, esperando algo y congelando las manos.
Cada lluvia, cada invierno. Es lo mismo para todos (?). No, no para todos. Detened el tiempo de una vez y fijaros en la hermosura y paz del frío; en la armonía con que cae la lluvia y moja todo a su paso. Cae plena, tranquila, fuerte y segura. Abundante. Esperareís el arcoiris del alba?
Mirad! Sigue cayendo el agua... Es lluvia.
sábado, noviembre 13, 2004
posted by J. Kamsella at 1:00 AM
El Dice: Ella Dice:

Agua y lluvia, como si fueran dos cosas diferentes... dos universos opuestos que se encontraran por capricho de las estaciones.

Agua que cae del cielo, pero que nunca brota... faltó que dijera que "la lluvia eran las lagrimas de las nubes" y hubiera jurado que "belleza" y "hermosura" no es como una "patada al higado" sino como una amapola.

Definitivamente alguien algun dia inventara una palabra linda para describir "lo lindo".

Lo cierto es que la lluvia "no siempre moja" y querer reducirla al visitante de alma (que se desconoce a si misma) es quitarle todo lo que hace que la gente cuando la ve, se inspire y quiera hacerla propia en letras ajenas...

Este escrito es ameno y conduce al lector a una sensación nostálgica, al mismo tiempo en que serpentinas de agua comienzan a descender por las ventanas y la temperatura desciende dos grados, por más que el día en realidad esté terriblemente soleado allá afuera.
Sin embargo, el estilo Cervantesco más que ayudar a la obra es una traba, especialmente si la autora no sabe usarlo bien, con lo que se hace evidente el artificio. Esto sucede con palabras como “esperareís”, “recordaís” y “dejeís”. Tratar de pronunciarlas con esa acentuación resulta muy divertido.
La forma de la escritura reafirma su sentido, creando un efecto relativo al tópico de la lluvia. El fluir de las palabras en esa forma dudosa, errante, meditativa, nos lleva al lugar común de los pensamientos que danzan al compás de la lluvia, y que nos abrigan en un noviembre particularmente frío y húmedo.

Posted by Gedz Posted by Tenar